El breve paso de Gustavo Mariezcurrena al frente de la Aduana de Ezeiza terminó abruptamente: presentó su renuncia aduciendo motivos personales y de salud. Apenas trece días después de haber sido designado como máxima autoridad en la terminal aeroportuaria más importante del país, su salida generó sorpresa en el ámbito aduanero.
Mariezcurrena será reemplazado por Diego Liberatore, quien asumirá en medio de una serie de movimientos dentro de la estructura de la Dirección General de Aduanas (DGA). Entre los nuevos nombramientos se destaca el de Nicolás Andrés Vélis, hijo del actual titular de la DGA, José Vélis, lo que alimenta cuestionamientos sobre posibles designaciones por vínculos familiares.
Esta nueva reconfiguración se suma a una lista de modificaciones implementadas durante los dos años de gestión, en los que la cúpula aduanera ha experimentado una constante rotación de funcionarios en puestos clave. Ezeiza, por su volumen de operaciones y su relevancia estratégica, ha sido uno de los focos principales de estos cambios.
La administración aduanera enfrenta un contexto de alta sensibilidad institucional, y la salida de Mariezcurrena —aunque explicada como una decisión personal— vuelve a dejar en evidencia la inestabilidad que reina en los cargos jerárquicos de ese sector.