La agencia S&P Global Ratings mejoró la calificación de la deuda argentina, elevándola de CCC a CCC+, en un movimiento que refleja la renovada confianza del mercado en la gestión económica del gobierno de Javier Milei. La decisión, anunciada este miércoles, se basó en la mejora de los indicadores macroeconómicos, el superávit proyectado y la nueva configuración política del Congreso, donde el oficialismo logró consolidarse como primera minoría.
En paralelo, el Fondo Monetario Internacional debatirá hoy en Washington el estado del programa de facilidades extendidas por 20.000 millones de dólares que mantiene con Argentina. El encuentro será de carácter informal, con el staff técnico del organismo exponiendo ante el directorio los últimos avances del plan iniciado en abril. El foco estará puesto en el proceso de estabilización, la reciente ampliación de bandas cambiarias y los próximos pasos fiscales del Ejecutivo.
En su comunicado, S&P destacó que “una posición política más fuerte tras las recientes elecciones de mitad de mandato y la disminución de los desequilibrios económicos, gracias a la menor inflación y al superávit fiscal durante 2025, han mejorado el acceso del gobierno argentino a la liquidez”. La calificadora consideró que estos factores “mejoran la solvencia y podrían reducir la probabilidad de un default convencional”.
La nueva nota crediticia aún se encuentra siete escalones por debajo del grado de inversión, pero iguala ahora las valoraciones de Moody’s y Fitch, que también habían ajustado sus previsiones para el país. Con una perspectiva estable, S&P consideró que las reformas en marcha, de mantenerse, podrían consolidar una recuperación más profunda.
En los mercados, la reacción fue moderadamente positiva. El riesgo país cerró en 569 puntos básicos, con una leve suba respecto a la jornada previa, pero consolidando una tendencia descendente luego de la ampliación de bandas anunciada por el Banco Central. En este sentido, la entidad proyecta comprar 10.000 millones de dólares en 2025 para recomponer reservas, una meta que dependerá del comportamiento de la demanda de dinero y del flujo de exportaciones.
Además, el Gobierno confirmó que desde 2026 las bandas cambiarias se ajustarán al último índice de inflación disponible, abandonando el criterio fijo del 1% mensual. Este nuevo esquema apunta a dar mayor flexibilidad al tipo de cambio, en línea con la estrategia de acumulación de reservas y eliminación progresiva del cepo.
En este contexto, el respaldo de S&P se suma al optimismo del Ejecutivo sobre la marcha del programa económico. En las últimas semanas, el ministro Luis Caputo y el presidente del BCRA, Santiago Bausili, han buscado transmitir señales de consistencia fiscal, baja emisión monetaria y compromiso con la desregulación. La expectativa oficial es que estos factores, sumados a un rebote de confianza política, terminen de convencer al Fondo para aprobar nuevas metas y allanar el camino a un eventual refinanciamiento.