viernes, 2 de enero de 2026
 
 
     
Bloque K del Senado: otra senadora se va y crecen los federales

Sandra Mendoza abandonó el bloque y se sumó a los federales.



La sangría en el bloque kirchnerista del Senado no se detiene. En las últimas horas, la senadora formoseña Sandra Mendoza anunció su alejamiento del bloque Justicialista para incorporarse a Convicción Federal, el espacio que lidera el salteño Juan Carlos Romero y que viene sumando volumen con fugas del peronismo más tradicional.

El movimiento no solo refleja el creciente debilitamiento de la bancada que conduce José Mayans, sino que también desnuda la fragilidad de las alianzas internas dentro del peronismo, en un contexto marcado por tensiones crecientes y reproches cruzados por la estrategia parlamentaria.

La renuncia de Mendoza se suma a la salida del santiagueño Gerardo Zamora, quien recientemente decidió armar su propio bloque para actuar con mayor autonomía. Ambos casos golpean la línea de flotación del esquema de poder que el kirchnerismo intentó mantener en el Senado desde la asunción de Javier Milei.

La figura de Mayans quedó en el centro de las críticas, tanto por su desempeño en las negociaciones por la distribución de las comisiones como por su fracaso en imponer candidatos clave, como el caso del representante del peronismo en la Auditoría General de la Nación. El formoseño había impulsado un nombre propio que terminó bloqueado por la falta de respaldo del nuevo bloque federal.

En ese escenario, comenzó a circular con fuerza un rumor de distanciamiento entre Mayans y el gobernador de su provincia, Gildo Insfrán, quien supo ser uno de sus principales sostenes políticos. La falta de alineamiento entre ambos alimenta las versiones de un posible recambio en la conducción del bloque K si la sangría continúa.

La bancada de Convicción Federal, en tanto, gana protagonismo en medio del reordenamiento del mapa político del Senado. Con más bancas propias y el respaldo de algunos gobernadores que optaron por tomar distancia del kirchnerismo duro, ese espacio se consolida como una tercera vía con capacidad de negociación entre el oficialismo y la oposición tradicional.

Así, mientras el Gobierno avanza con acuerdos sectoriales para garantizar la sanción del Presupuesto 2026 y otras leyes clave, el bloque Justicialista se fractura, pierde volumen y se enreda en internas que ya repercuten en la dinámica parlamentaria.


   
     
 
 
 
 
 
 
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