domingo, 2 de octubre de 2022
 
 
16/11/2020
     
Fin al invicto de la Era Russo

Con un gol de Joel Soñora, el equipo cordobés dio el golpe en la Bombonera



Desdibujado, con dos jugadores expulsados, que debieron ser tres si Germán Delfino hubiera aplicado severidad con Carlos Tevez a los 10 segundos. Vencido en su propio estadio. Por primera vez desde que Miguel Angel Russo volvió al club. Consciente, en definitiva, de que algunas ausencias son indisimulables.

Boca perdió el invicto en el ciclo del entrenador campeón de América (17 partidos, 13 triunfos, 3 empates y un solo traspié, anoche). Es más, fue la primera derrota de 2020. La última vez que resbaló fue el 8 de diciembre del año pasado en Arroyito (ganó Central 1 a 0, gol de Sebastián Ribas).

Habrá que buscar en las razones de la caída entre tantas bajas, el desorden colectivo, la falta de peso específico en el área y las manos de Mauricio Caranta. Se deberá explicar el triunfo de Talleres, líder del Grupo D, desde la intensidad de sus volantes y los cambios de Alexander Medina. El ingreso de Joel Soñora fue clave. No sólo por el gol; desarticuló a sus rivales con movilidad, velocidad y precisión. Justo el hijo de Chiche, campeón de cinco títulos con la camiseta azul y oro, pegó el grito sagrado.

Tenía un desafío Russo. Suplir a cinco de sus mejores valores: Estaban Andrada, Frank Fabra, Jorman Campuzano, Edwin Cardona y Eduardo Salvio. Agustín Rossi reemplazó al arquero citado para la Selección Argentina. Y aunque había respondido con creces ante Lanús, falló en la jugada que derivó en el gol cordobés.

Sin los colombianos, el técnico eligió sostener el esquema: 4-2-3-1. Obviamente, las características de los intérpretes son diferentes. Fabra pasa al ataque con una convicción que no tiene Emmanuel Mas. Leonardo Jara es un improvisado en un sector donde rinde notablemente Campuzano. Gonzalo Maroni, a pesar de alguna pincelada, no está a la altura de Cardona. Y el Toto es fundamental, pero el ingreso de Franco Soldano como referencia y el retroceso de Tevez le quitó profundidad.

El partido, está claro, hubiera sido diferente si Delfino echaba a Carlitos. El árbitro observó el pisotón del capitán de Boca sobre Tomás Pochettino, pero sólo sacó la tarjeta amarilla. Era una falta grave que merecía una sanción más dura. No hay ninguna ley escrita que le impida a los referís expulsar a un jugador cuando el cronómetro recién empieza a funcionar. El juez pareció hacer la vista gorda.

Lo que siguió fueron cuarenta y cinco minutos sin emociones, vacío como las tribunas de la Bombonera. Con Boca intentando construir el juego a partir del reparto que pudieran hacer Jara y Capaldo, asociándose con Tevez o Maroni, y los piques de Sebastián Villa.

Justamente el delantero colombiano tuvo el gol cuando comenzaba el duelo, pero Caranta salió rápido y le puso el pecho al remate. El veterano número uno también tapó un cabezazo de Soldano, que se anticipó tras un centro de Mas.

Talleres corría, metía, pero no encontraba conexión segura entre Pochettino, Franco Fragapane y Guilherme Parede, tres mediocampistas criteriosos, creativos, pero pocos lúcidos en la noche del domingo.


   
     
 
 
 
 
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